martes, 2 de octubre de 2018

Neurociencias y Taxonomía de Bloom

¿Qué evaluamos, cuando evaluamos?


Por Mgter. Lic. Gustavo de Elorza Feldborg

Hacia mediados del siglo XX, el Dr. en Educación Benjamin Bloom ideo un marco teórico sobre dominios de los aprendizajes que más tarde se conoció como Taxonomía de Bloom, que apuntaban a organizar los objetivos de los aprendizajes reunidos según un patrón ordenador. Para Bloom había tres dominios: afectivo, cognitivo y psicomotor. El dominio cognitivo se caracterizaba por procesar información y conocimiento y por habilidades mentales, el afectivo por sentimientos y actitudes y el psicomotor por habilidades manuales o físicas.
Dentro de las habilidades de orden cognitivo, Bloom encierra habilidades de orden superior y habilidades de orden inferior:


Habilidades de orden superior


Habilidades de orden inferior
Fuente: http://eduteka.icesi.edu.co 

La idea de esta primitiva taxonomía de Bloom, que fue revisada y reformulada varias veces, es que el proceso de aprendizaje se maneja como un continuum desde las habilidades de pensamiento más básicas hacia las más complejas: no es posible aplicar un conocimiento si no se lo comprende, no es posible analizarlo si no se lo aplica, y así sucesivamente.
En 2001, Anderson, discípulo de Bloom, reformuló la pirámide de su maestro, de la siguiente forma:



 Fuente: http://eduteka.icesi.edu.co 

Dentro de cada una de las habilidades de pensamiento, ahora cambiadas en su orden, se establecieron subcategorías, de acuerdo con los verbos indicadores de los procesos cognitivos:

RecordarEntenderAplicarAnalizarEvaluarCrear

Reconocer
Listar
Escribir
Identificar
Recuperar
Denominar
Localizar
Encontrar.

Interpretar
Resumir
Inferir
Parafrasear
Clasificar
Comparar
Explicar
Ejemplificar.

Implementar
Desempeñar
Usar
Ejecutar.

Comparar
Organizar
Deconstruir
Atribuir
Delinear
Encontrar
Estructurar
Integrar.

Revisar
Formular hipótesis
Criticar
Experimentar
Juzgar
Probar
Detectar
Monitorear

Diseñar
Construir
Planear
Producir
Idear
Trazar
Elaborar

Nótese que en el pináculo de la taxonomía reformulada está “crear”, lo cual significa reunir cosas, relacionar cosas, conocimientos, habilidades, nuevos saberes, de forma novedosa y creativa, para lograr algo nuevo. Evaluar, mientras tanto, se relaciona con la posibilidad de desarrollar pensamiento crítico. Analizar es descomponer el pensamiento en sus partes y saber qué relación guardan con el todo. Aplicar es utilizar el aprendizaje en algo ya sabido o en una situación nueva, es decir, volverlo parte de una red anterior o de una nueva red. Comprender es construir significado a partir de lo aprendido. Recordar es la posibilidad de traer a la memoria el conocimiento adquirido cuando es requerido.
A estos datos puede sumarse la llamada Pirámide del aprendizaje, del investigador Cody Blair: 




Fuente: Cody Blair. http://eduteka.icesi.edu.co//

Esta pirámide trata de representar gráficamente cuán efectiva es la enseñanza, de acuerdo con diferentes tareas. La pirámide va de tareas activas, que comprometen al estudiante en su aprendizaje (sobre la base del cono), a tareas más pasivas. De tareas que constituyen un aprendizaje que involucra todos los sentidos (en la base) a otras que lo implican sólo como escucha pasiva (el ejemplo son las clases magistrales). Los porcentajes que acompañan a cada práctica reflejan cuánto de lo aprendido logran retener después de 24 horas de la clase. Y los porcentajes son sorprendentes.  Cuando se planean las Intervenciones Educativas en línea, o el uso de las Tic no hay que perder de vista que tanto el aprendizaje colaborativo como el aprender haciendo se encuentran dentro de los aprendizajes que más resultados a largo plazo proveen. Asimismo, cabe también destacar que cuanto más estimulados estén los sentidos —en una era en la que prima los dispositivos multimedia y multipantallas—, recurrir a un solo sentido es perder un enorme potencial de atención, de comprensión y de retención de lo enseñado.
Ahora bien, volvamos a la taxonomía de Bloom. Dijimos que fue varias veces reformulado. Una de las últimas formulaciones tuvo que ver con la incorporación a las clases de las nuevas tecnologías. La realizó Churches en 2008, agregándole verbos y actividades que tienen que ver con las Tic. En el ámbito del “crear” Churches incluye, entre otras, habilidades para programar, bloguear, video bloguear, co-crear una Wiki. Para “evaluar”, moderar, networking (participación en redes), comentar en un blog, etc. En la habilidad “analizar”, el autor sugiere, por ejemplo,  enlazar, validar, hacer “ingeniería inversa” y media clipping. Para “aplicar” se pueden subir archivos a un servidor, compartir, editar. Las habilidades manifestadas en “comprender” tienen que ver con hacer búsquedas avanzadas, categorizar, etiquetar, hacer periodismo en blogs, etc. Por último, “recordar” se puede a través de viñetas, redes sociales, búsquedas de Google, marcación de favoritos, por citar sólo algunas formas.
Resumiendo lo que venimos exponiendo, diremos que las Nuevas Tecnologías, las Intervenciones Educativas en Línea, los Entornos virtuales de enseñanza y aprendizaje deben comprenderse dentro del marco de un nuevo territorio de educación, atravesado por un cambio de paradigma completo y revolucionario. Para esto es necesario comprender que existen habilidades de pensamiento diferentes, llamadas superiores e inferiores por Bloom, hacia las cuales se debe acceder por distintas vías. Todas ellas, para ser efectivas y producir aprendizaje, deben estar orientadas por un concepto constructivista de la educación, que tienda a co-construir participativamente el aprendizaje deseado. Es decir, se debe salir cuanto antes de una concepción del estudiante como “alumno” (a-lumni, sin luz), o “tabula rasa”, para considerarlo un sujeto único, portador de una estructura cognitiva propia y peculiar, y de inteligencias múltiples que posibilitan el acceso al conocimiento por caminos personales y, quizás, diferentes al resto. Además, este nuevo modelo debe considerar el hecho que ya nadie discute que el estudiante no llega virgen de conocimientos, sino inmerso en un aula sin fronteras ni tutores (la red de redes), y el docente debe ser un acompañante experimentado en ese camino hacia el conocimiento, y un acompañante que logre concitar su atención en medio de un literal bombardeo multimedial al que el estudiante está expuesto permanentemente.